Temática - Nuestra biodiversidad, nuestra comida, nuestra agua

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“Nuestro desafío no es solo desarrollo conjunto y la validación de nuevas técnicas para monitorizar la calidad del agua, sino también en extraer el valor máximo de los datos obtenidos para evitar efectos negativos en la salud y el medio ambiente”

Nuestra biodiversidad, nuestra comida, nuestra agua

22.05.2019

La investigación y la transferencia del conocimiento sobre cómo afectan los cambios en la biodiversidad a los sistemas alimentarios, la nutrición y la salud es relevante también en el caso del agua de consumo humano. Aunque no se detecten estos microorganismos, el agua potable no es estéril y puede tener cierta cantidad de microorganismos que muchas veces puede generar colonias en las placas de cultivo. Lejos de representar un peligro para la salud humana, si se dispone de un método rápido, sencillo, robusto y fiable para la identificación de estas colonias, se puede avanzar mucho en el conocimiento de la microbiología del agua potable.

Recientemente, finalizó el proyecto Drinking Water Library cofinanciado por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) y el Ministerio de Economía y Competitividad, en el cual se ha desarrollado la primera base de datos de bacterias presentes en aguas de consumo humano, para su detección rápida por espectrometría de masas MALDI-TOF MS. Esta colección, formada por 320 cepas diferentes, supone un beneficio para el control microbiológico rutinario que se realiza en las operadoras de tratamiento y distribución de agua, ya sea potabilizada o embotellada, dado que ayuda a conocer microbiológicamente el agua de suministro.

Otro ejemplo de cómo contribuye el conocimiento sobre identificación de especies microbianas presentes en el agua es la iniciativa europea AQUAVALENS, finalizada el año pasado, permitiendo desarrollar nuevas técnicas moleculares para la detección de microorganismos reduciendo el tiempo de detección de bacterias, virus y protozoos potencialmente patógenos. Una cuarentena de pymes, grandes compañías, universidades e institutos de investigación de Europa, incluyendo Aigües de Barcelona y Cetaqua - Centro Tecnológico del Agua, trabajaron conjuntamente para mejorar la detección de patógenos en agua potable y agua usada en la preparación de alimentos. Gracias a los protocolos desarrollados en el marco del proyecto para los procesos de potabilización del agua, es posible concentrar volúmenes de entre 10 y 1.000 litros de agua potable para su análisis microbiológico, concentrando simultáneamente virus, bacterias y parásitos, y se ha mejorado la sensibilidad y rapidez de detección.

Nuestro desafío no es solo desarrollo conjunto y la validación de nuevas técnicas para monitorizar la calidad del agua, sino también en extraer el valor máximo de los datos obtenidos para evitar efectos negativos en la salud y el medio ambiente”, afirmaba Susana González, ambientóloga, Doctora en Química Ambiental por el CSIC y actualmente Responsable del Área de Calidad, Seguridad y Salud de Cetaqua, cuando la entrevistaba la Revista Retema en relación CYTO-WATER, otro proyecto europeo en el que ha participado Cetaqua, cuyo objetivo era desarrollar un sensor para la detección y recuento de microorganismos integrado on-line que se puede implementar in situ, es decir directamente en las instalaciones. Combinando cuatro tecnologías innovadoras se consiguió reducir el tiempo necesario para el monitoreo de microorganismos en aguas industriales y ambientales, aumentando así la capacidad de toma de decisiones. Se evaluó en dos entornos distintos que afectaban a la salud humana y animal, respectivamente: el Hospital de Terrassa (Consorci Sanitari de Terrassa), donde la validación consistió en analizar el agua del circuito de agua caliente sanitaria para detectar Legionella, y el Zoo de Barcelona, para la detección de E. coli en el agua de mar que utiliza como medio ambiente para los animales marinos.

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“Nuestro desafío no es solo desarrollo conjunto y la validación de nuevas técnicas para monitorizar la calidad del agua, sino también en extraer el valor máximo de los datos obtenidos para evitar efectos negativos en la salud y el medio ambiente”
22.05.2019

La investigación y la transferencia del conocimiento sobre cómo afectan los cambios en la biodiversidad a los sistemas alimentarios, la nutrición y la salud es relevante también en el caso del agua de consumo humano. Aunque no se detecten estos microorganismos, el agua potable no es estéril y puede tener cierta cantidad de microorganismos que muchas veces puede generar colonias en las placas de cultivo. Lejos de representar un peligro para la salud humana, si se dispone de un método rápido, sencillo, robusto y fiable para la identificación de estas colonias, se puede avanzar mucho en el conocimiento de la microbiología del agua potable.

Recientemente, finalizó el proyecto Drinking Water Library cofinanciado por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) y el Ministerio de Economía y Competitividad, en el cual se ha desarrollado la primera base de datos de bacterias presentes en aguas de consumo humano, para su detección rápida por espectrometría de masas MALDI-TOF MS. Esta colección, formada por 320 cepas diferentes, supone un beneficio para el control microbiológico rutinario que se realiza en las operadoras de tratamiento y distribución de agua, ya sea potabilizada o embotellada, dado que ayuda a conocer microbiológicamente el agua de suministro.

Otro ejemplo de cómo contribuye el conocimiento sobre identificación de especies microbianas presentes en el agua es la iniciativa europea AQUAVALENS, finalizada el año pasado, permitiendo desarrollar nuevas técnicas moleculares para la detección de microorganismos reduciendo el tiempo de detección de bacterias, virus y protozoos potencialmente patógenos. Una cuarentena de pymes, grandes compañías, universidades e institutos de investigación de Europa, incluyendo Aigües de Barcelona y Cetaqua - Centro Tecnológico del Agua, trabajaron conjuntamente para mejorar la detección de patógenos en agua potable y agua usada en la preparación de alimentos. Gracias a los protocolos desarrollados en el marco del proyecto para los procesos de potabilización del agua, es posible concentrar volúmenes de entre 10 y 1.000 litros de agua potable para su análisis microbiológico, concentrando simultáneamente virus, bacterias y parásitos, y se ha mejorado la sensibilidad y rapidez de detección.

Nuestro desafío no es solo desarrollo conjunto y la validación de nuevas técnicas para monitorizar la calidad del agua, sino también en extraer el valor máximo de los datos obtenidos para evitar efectos negativos en la salud y el medio ambiente”, afirmaba Susana González, ambientóloga, Doctora en Química Ambiental por el CSIC y actualmente Responsable del Área de Calidad, Seguridad y Salud de Cetaqua, cuando la entrevistaba la Revista Retema en relación CYTO-WATER, otro proyecto europeo en el que ha participado Cetaqua, cuyo objetivo era desarrollar un sensor para la detección y recuento de microorganismos integrado on-line que se puede implementar in situ, es decir directamente en las instalaciones. Combinando cuatro tecnologías innovadoras se consiguió reducir el tiempo necesario para el monitoreo de microorganismos en aguas industriales y ambientales, aumentando así la capacidad de toma de decisiones. Se evaluó en dos entornos distintos que afectaban a la salud humana y animal, respectivamente: el Hospital de Terrassa (Consorci Sanitari de Terrassa), donde la validación consistió en analizar el agua del circuito de agua caliente sanitaria para detectar Legionella, y el Zoo de Barcelona, para la detección de E. coli en el agua de mar que utiliza como medio ambiente para los animales marinos.